Cañón de Macho de Monte

El Cañón Macho de Monte, una grieta de 250 metros de largo por 50 metros de profundidad y 6 metros de ancho, es el lugar elegido por aquellos que gustan de las emociones fuertes. Allí, los más osados practican descenso libre o de roca en roca solamente atados a una soga.  Sobre el puente, mientras se aprieta el arnés para arrojarse 50 metros abajo, contemplará que en el fondo serpentea un cristalino río entre miles de piedras volcánicas de todo tamaño.  Entrar en la fisura de Macho de Monte es retroceder en el tiempo. Esa es la sensación que se percibe cuando se llega al fondo de la montaña, donde las frías aguas penetran las cuevas que hay en las orillas. Y desde un manantial subterráneo brotan chorros de agua que se proyectan sobre las grandes rocas del río.